¿Gritar o no gritar?

Barra de Chivas en Miravalle

Barra de Chivas en Miravalle

Por Gladys Trujillo

Hace poco, estando en el estadio, me percaté de algo muy peculiar en las llamadas “barras” conformadas por los seguidores más asiduos de los equipos de fútbol. Resulta que estos grupos son parte fundamental de los partidos, porque ¿Qué sería de los partidos de los Pumas si los integrantes de la Rebel no entonaran “Cómo no te voy a querer”? El punto focal de esta historia es que en más de alguna ocasión he presenciado una situación característica de los saques de meta (del portero contrario), esa donde los asistentes se ponen de pie, agitan la muñeca y gritan… esa palabra, lo más chistoso es el énfasis del grito, como si la vida se les fuera en ello, lo que me lleva a hacerme la siguiente pregunta, ¿en verdad ofenden al portero o hacen alarde de su suerte con las mujeres? Porque tomando en sentido literal la palabra “puto”, en el diccionario se encuentra como “el que anda con las putas”. Ya en un sentido menos estricto, también se refiere a “padrote” o “el que tiene muchas mujeres” y hasta donde yo sé, no les gritan así por “padrote” sino por “gay”, palabra que no resonaría tanto y no se escucha propia de un estadio. Ahora, tomando entonces esta palabra como la toma la mayoría: ¿Cómo podría llamársele “puto” si no le han metido ninguno (y me refiero al gol por supuesto)? Llevándome esto último a la cuarta pregunta de esta intervención: ¿Debería la porra corregir sus errores y cambiar ese grito por una palabra correcta? Aunque cambiándola seguiría siendo un insulto, pero bien dice el dicho” a palabras necias oídos sordos”, porque a pesar de ser muchas personas las que gritan al unísono, desemboca en algo, más gracioso aún: el portero está en la cancha, con sus sentidos al 100% sobre el balón, ni el Old Trafford, ni el Maracaná, ni el Camp Nou, ni el Jalisco a tope de su capacidad lograrían que el arquero apartara su atención de la pelota. Entonces,

¿Hasta que grado es absurdo gritar? Es algo imposible de clasificar porque, a pesar de que el mencionado jugador con guantes no se inmute, es igualmente imposible no sentir tanta pasión (y los verdaderos aficionados del fútbol no me dejarán mentir). Sin importar las incoherencias que se canten, definitivamente la respuesta es GRITAR, porque la emoción, presión, pasión, alegría, enojo, etc. que hay dentro de cada espectador son difíciles de contener, llevan de la euforia a la furia de extremo a extremo. El hecho de que el arquero no escuche tan florida palabra no significa que el equipo al que se apoya no, y eso es lo que importa. No se trata tanto de ofender al portero contrario, se trata de apoyar al equipo donde los niños y las niñas siempre quisieron jugar, estoy de acuerdo con las barras (en cuanto al apoyo no a los desmanes que causan), prefiero escuchar los cantos y vítores para los jugadores, me encanta ver una afición tan activa, yo prefiero escuchar todo tipo de gritos en un saque de meta a que, como sucede en los partidos de tenis, el barullo cese al saque (con el respeto que me merecen los seguidores del tenis). No importa lo tonto, burdo, incoherente o “naco” que suene lo que la porra entona, la emoción es la esencia de un partido de fútbol, por eso, la siguiente ocasión que asista a un partido de fútbol (o de cualquier deporte que lo permita) grite, agite los brazos, piernas. que la porra lo estará esperando, ya lo dice atinadamente el grupo de rock

Molotov ” No somos once, somos un chingo”.

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