El dinosaurio

Este cuento surgió gracias a un ejercicio de la preparatoria a partir del cuento “El dinosaurio” de Augusto Monterroso.

Por Gladys Trujillo

Pensé que ya se habría ido, es un desgraciado puesto que ha aguantado aquí toda la noche, y yo, con el miedo carcomiendome por dentro. Quien diría que después de 65 millones de años encontraría uno, y peor todavía, es carnívoro. Me tragaría en un momento.

¡Demonios y más demonios! ¿Cómo hago para ahuyentarlo? Me desespera, creo que voy a lanzarle a mi hermano para poder escapar, pero por más que se tarde tragándolo, tendría muy poco tiempo yo para correr y me devoraría también.

Alguien me mueve, oigo un ruido y es mi mamá gritándome porque ya es muy tarde, desperté y ahora a quien escucho rugir es a ella. Da lo mismo quedar dormida y ver al dinosaurio o estar despierta y ver a mi mamá: los dos quieren devorarme.

Y mi mamá parece dinosaurio, tiene la cara verde, prácticamente, cuando desperté, el dinosaurio estaba ahí.

Búscanos en Facebook como: Periodismo en Construcción

Búscanos en Twitter como: PeriodismoenC

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: