Crónicas animales: Paloma

Esta es una imagen ilustrativa. No es Paloma, pero así lucía cuando fue encontrada

Por Gladys Trujillo

El nombre se presta a confusión, pues esta crónica se refiere a una perra, no a un ave.

De hecho, se llama así por que su pelaje es blanco, o parte de él. Con el tiempo se le han hecho manchs amarillas, por la suciedad y la edad.

Esta perra llegó a casa de una familia buscando refugio. Según quienes la tienen ahora, pareciera que la “perdieron” (acto de una persona que no puede seguir cuidando a su mascota y la tira en carreteras o terrenos baldíos para deshacerse de ella) porque cuando la encontraron en su patio, estaba limpia.

-Además, da la patita- dijo el padre de la familia Rico.

Era la novedad, ya que por esos rumbos los perros han vivido siempre en la calle y no conocen ningún truco.

Lo más cercano a su apariencia en un australian cattle dog o perro autraliano, por tamaño y pelo, esto como referencia a su forma, ya que lo más probable es que sea cruza. Paloma  muy mansa, no muerde  sólo le gruñe a los desconocidos, o las personas que maltratan a la que se convirtió en su familia. O algo parecido, ya que, la alimentan, pero no la bañan o la llevan al veterinario. Tampoco es como que los Rico puedan pagar esas atenciones. Viven en una zona cercana a la Avenida Gobernador Curiel a la altura de Lázaro Cárdenas, en Guadalajara, un bloque de casas que antes pertenecía a los trabajadores del ferrocarril. Tras la desaparición del tren de pasajeros y el consecuente despido, el sitio fue ocupado por personas de pocos recursos que compraron a bajo precio, o sólo hicieron uso de las casas abandonadas. La mayoría de las personas que viven ahí son pobres y las condiciones de sus viviendas no son las mejores. Ahí anidan ratas, vándalos, indocumentados y perros.

El punto es que, como no hay dinero, sólo pueden alimentarla y ofrecerle un espacio en el  patio.

Resulta ser oportuno, pero no suficiente, porque una mascota necesita más cuidados. Especialmente una perra que eventualmente entrará en celo.  Eso le pasó al Paloma.

Cada periodo regresaba preñada.

La primera vez tuvo 5 cachorros. Los perritos nacieron enormes, porque heredaron su tamaño.

Yo sólo recuerdo 4 camadas.

Pero, según me cuenta la dueña de Paloma, tuvo 4 más. Y la muestra está en los perros que viven en el mismo patio, hay seis más aparte de Paloma, y 5 son sus hijos, de diferentes camadas. La mayoría de los cahorros abandonaron  el lugar cuando crecieron y dos más fueron envenenados.

A consecuencia de esto la vagina de la perra quedó dio de sí y es como una herida abierta. La piel le cuelga y todo el tiempo tiene moscas rondándole.

Aún cuando sus dueños le espolvorearon un polvo para que se secara la herida, la perra lo lamía para quitárselo. Luego dejaron de intentar sanarla.

Después de 7 años de haber llegado a ese patio, sigue dando la pata. Sólo que ya no basta para que consiga un buen trato.

Ahora sus dueños la alejan de la gente, la amedrentan con un palo. No le pegan, nunca lo hicieron, pero justo ahora que empieza a apestar su herida es que más la ahuyentan.

-No tengo el número de la perrera, si no, ya les hubiera marcado para que se la llevaran- dice el señor Rico.

Al parecer deberá ser sacrificada.

Por ahora sigue en el mismo lugar, sin la consideración que un día le tuvieron por ser una perra amable y tranquila. La mantienen ahí por lástima, pero tal vez ya no le quede mucho tiempo.

  1. Una muy triste historia

    • Monserrat López
    • 28/10/11

    Hoy vi a un perrito todo asustado en un puente peatonal, estuve a punto de traerme lo a mi casa (y como no hacer lo si era tan pequeñito, hermoso, tenia mucho miedo) sin embargo no lo hice; mi casa es pequeña y no puedo adoptar un perro más, pues ya tengo tres.
    Tengo coraje con aquellas personas que botan a sus mascotas a la calle, que las maltratan, que las torturan de la manera más brutal.
    Me hubiese encantado traerme ese perrito a mi casa, pero no lo hice.
    Aquellas personas que tienen una mascota deben ser responsables, cariñosas con ella, y no usarlos como un accesorio de moda, ellos también sufren.

    • Hay una canción que se llama “Insensibilidad” del grupo español Ska-P que ilustra perfectamente lo que nos comentas. Y coincido con lo que dices, tener una mascota es una respnsabilidad, ya que dependen de nosotros.

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