El periquillo sarniento

Por Lucía Miramontes

Hoy recordamos el natalicio de José Joaquín Fernández de Lizardi considerado como el iniciador de la novela en México y en todo el continente americano.

El 15 de noviembre de 1776 en la Ciudad de México nació quien también fuera fundador del periódico liberal “El Pensador de México”, suspendido en su momento por los escritos liberales publicados en él.  José Joaquín uso después de esto el nombre de su periódico como seudónimo.  Cuestionó el poder que tenía la iglesia católica en México, siendo el primero en pedir la separación iglesia – estado,  consiguiendo así su excomunión. Desde joven se formo la personalidad de rebelde. En 1794 su padre Manuel Fernández lo llevo ante la inquisición por encontrarle un juego de baraja adivinatoria, este proceso no fue concluido, solo  fue llamado a declarar, pero no encontraron algo contundente para castigarlo.

José Joaquín estudio filosofía, gramática latina y retórica. Aunque no termino el bachillerato, debido a una enfermedad en la que cayó su padre, una personas de su intelecto no se quedaría sin aprender más como lo decía él mismo “Las letras no se aíslan en las paredes de los colegios, sino problemáticamente en los libros, y éstos nunca los he dejado de la mano”.

Fernández de Lizardi escribía con facilidad de cualquier tema, ya fuese astrología, política, historia, filosofía, arte, medicina. Este último  uno de los primeros temas de los que se  expreso debido a la profesión de médico con la que contó su padre.

Pero su obra maestra o al menos por la que es más conocido “El Periquillo Sarniento” publicada en 1816 lo ha llevado a ser leído por millones de personas en todo el continente americano, esta fue la primera obra literaria de José Joaquín Fernández de Lizardi y por la cual es considerado el padre de la novela americana.  Le siguieron  Noches tristes y día alegra (1818) La Quijotilla y su prima  (1818),  y Don Catrín de la Fachenca, esta última permaneció inédita hasta 1832, todas sus obras reflejaban a la sociedad y  los
gobiernos de la colonia, pero de una forma ligera y hasta picara.

Joaquín Fernández de Lizardi murió en 1827 a los 50 años víctima de tuberculosis, dejándonos como herencia todas sus obras literarias,  El Pensador Mexicano como se hizo llamar,  hizo lo que pudo por su patria.

  1. Gracias, muy buen artículo

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