Cotto contra Margarito

Por Gladys Trujillo

“Nada mas porque me inflamó el ojo, fuera de eso no tiene pegada” dijo Antonio Margarito en la entrevista posterior a la derrota vía knock out técnico. Quien no tiene pegada es porque no pega, y quien no pega no daña. Quien no daña no gana. Así que al contrario, señor Margarito. Miguel Ángel Cotto sí tiene pegada.

Así que, lejos de la bravatas que suponen estas peleas, hay que tener humildad.

El boricua tuvo los mejores golpes, su preparación fue tal que, se vio mucho mejor que en los dos anteriores combates (contra Yuri Foreman y Ricardo Mayorga). En este combate la movilidad en cuadrilátero fue superior al de sus peleas anteriores. Con saltos a los lados pudo escapar de los golpes del mexicano. Pegó fuerte y al objetivo: el ojo que Pacquiao dañó en la pelea anterior de Margarito.

Por su parte, Antonio pudo asestar algunos golpes en los costados, que evidentemente sacudieron a Miguel, pero que no fueron suficientes para detener la embestida de Cotto. Hubo un momento en que sí le tomó la medida y que respondió. Pero sólo fue en el segundo round. Le dejó abiertas las salidas que le permitían evadir los golpes.

El ojo se fue cerrando y se cerró rounds antes de lo que se cerrara contra Manny, pero fue la petición del second la que mantuvo la esperanza del “Tornado” plantada hasta que los médicos no lo dejaron salir en el décimo asalto.

Aún cuando el ojo del Margarito no se hubiera cerrado, su golpeo estaba lejos de ser efectivo, pues fue el puertorriqueño quien demostraba una mejor preparación física y técnica.

Es cierto que el ojo de Antonio estaba peor en la pelea contra el filipino, es cierto que duró más episodios con el ojo muy lastimado, pero a pesar de haber sido dado de alta de la lesión, la zona resiente. Se calificó de castigo innecesario. Y era cierto. A eso se le conoce como castigo acumulativo.

Lejos de ser espectacular o ruda como se esperaba, esta fue una pelea muy bien pensada por Miguel Ángel, ya que ignoró las palabras de Antonio en el ring y sus ademanes para enfocarse en adueñarse de la pelea y marcar la pauta. Se peleó como Cotto  quiso que se peleara.

Podría decirse que la carrera de ambos peleadores está cerca de terminarse, pero uno luce mejor que el otro.

Margarito aún está dentro del vórtice de la situación de los vendajes con yeso. Si hubiera esperado un poco más, tal vez esta pelea habría sido más aguerrida.

Sin embargo, Miguel Ángel Cotto ve cumplida su venganza, porque esta fue una pelea personal.

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