Día del periodista en México

Por Gladys Trujillo

Ser periodista no es sencillo. Aún cuando no se trabaja para un gran medio. El riesgo radica básicamente en los temas a tratar.  La veracidad de las fuentes. Lo novedoso del tema. El impacto del medio. Los editores. La propia pericia del buscador de noticias.

No se trata de elevarlos al nivel de mártires porque ese es un riesgo propio de la profesión. Y todos lo sabemos.

Desde el inicio se nos dice que en la dificultad que representa llevar a cabo un buen trabajo es que encontraremos la recompensa. Saber escribir no es fácil tampoco. No sólo se trata hacerlo bien gramaticalmente, sino de saber interpretar para después plasmarlo en los distintos medios.

Todos, estudiantes y profesionales, en algún momento nos enfrentamos a la desacreditación de la carrera con palabras como “chismosos” o “carroñeros”. Por el mal ejercicio de algunos, a los otros no nos queda más que trabajar el doble para afianzar nuestra credibilidad.

Ya de por sí es difícil estudiar algo que es más de interpretación y ética que de modelos prácticos. No todos terminan la carrera. En mi caso, un compañero la abandonó a la mitad del primer semestre. De esa generación que de inicio contaba con 100, terminó con 40.

Dejando de lado las particularidades, ser periodista es complicado desde que se decide cursar la carrera. Encontrar un medio, posicionarse, conocer gente trabajar… es otro de los escollos diarios.

Por eso muchos nos dedicamos a los blogs. Algunos otros trabajan sin paga. Otros tienen cuentas que pagar y deciden tomar empleos que nada tienen que ver con el periodismo.

Eso es para los que no tenemos empleo.

Los que sí, se enfrentan a otros problemas. Pagos bajos, sin garantías de seguridad, horarios relativos (es decir con hora de llegada mas no de salida). Hoy en día escribir sobre cualquier tema es peligroso.

Trabajos como los presentados en Nuestra Aparente Rendición donde escriben Lolita Boch, Wilbert Torre, Diego Osorno, Alejandro Almazán, entre otros, tienen la mejor calidad de escritura periodística en nuestro país y abren un panorama distinto al que hay en televisón sobre la inseguridad y la violencia. Cada uno de los reporteros han sido amenazados. Pero no callan. Hay quienes si lo han hecho, pero ¿Quién no ha sentido miedo alguna vez?

Otros temas espinosos son los que tratan la discriminación, como los que trata Priscila Hernández de la Gaceta de la Universidad de Guadalajara. Puertas cerradas, información falsa, sujetos obligados renuentes a hablar. Pero eso no le impide llevar a cabo su labor.

El compromiso nos define, a pesar de los factores en contra. Aún cuando la profesión es cuestionada, hay verdades que cambiaron al mundo gracias a que un periodista las hizo públicas. De otra manera no habrían salido a la luz.

Una vez leí la siguiente pregunta: ¿Es necesaria la labor periodística? Yo la dejaría a la opinión pública.

¿Usted cree que son necesarios los periodistas?

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