La anhelada libertad


Por Laura Meza

Entendí que la solución radica en dejarlo ser libre. Tan libre como sólo él puede serlo.

A falta de una, otra forma de alcanzar la libertad, pues no se trata de una cuestión personal. Realmente el afán de querer “ayudarlo” se trata de una cierta vanidad.

¿Qué quise decir cuando un día al verlo en su cotidiano sopor espeté “¡das vergüenza!”?                                                                                                                             Vergüenza sentía yo al pensar lo que los vecinos o amigos podrían decir al verlo así. Pero si estando de esa manera, él no sentía el más mínimo pudor, ¿por qué habría yo de querer entorpecer su peculiar forma de deshacerse de todas las imposiciones frívolas, mundanas y estúpidas de cierta era en la que nos tocó vivir?

La solución al “problema” de su drogadicción entonces está en otra parte. No se trata de internarlo en incontables centros de “rehabilitación”. ¿Rehabilitarnos a dónde?, ¿a qué? Si de cualquier forma la sociedad está podrida. Entonces, ¿qué más da una manzana más? ¿Qué más da un simple mortal que en su intento por huir de la terrible realidad se degrada cada vez más?                                                         ¿Podría acaso decir que se degrada? Si pensamos en un ideal, sí, pero si contamos con que nos encontramos en una época en la que el sin valor y el sin sentido es lo que impera.                                                                                                     Entonces, ¿A qué se degrada uno si no hay jerarquías, valores, estatutos? Nada; nada si hay, o al menos, el anhelo por la nada, por el vacío, por hundirse en ese lugar en el que no haya tiempo ni dimensión, ni bien ni mal, ni esperanza ni desesperanza, sin arriba, sin abajo, sin ciertas reglas de comportamiento, sin ciertos moldes de los cuales debes tomar forma o de lo contrario…

A esto me llevó mi reflexión, quizá estoy escribiendo para liberarme, así que a final de cuentas no somos tan distintos. Tiene sentido, un sinfín de cosas nos unen, podemos decir que lo primero que nos une es que ambos somos del género humano.                                                                                                                               Otra cosa más cercana es que nacimos de la misma mujer, un lazo más, vivimos en la misma casa, nacimos y convivimos en una misma etapa temporal, hablamos el mismo lenguaje, aunque tal vez no el mismo, considerando ciertas pequeñas diferencias.

Mi condición de mujer con pretensiones de ilustrada, hermana de cinco, la última, con sueños de escritora, delirio de grandeza, un metro cincuenta descalza…

Más sola que una larva que sale del capullo, se convierte a mariposa y su extraordinaria belleza es vista por nadie…

No, no somos tan distintos, o quizá lo somos pero buscamos el mismo objetivo: Se llama libertad. Ninguno sabe cómo conseguirlo, ninguno lo conoce. Él tal vez tiene más oportunidad que yo de acercarse a descubrirlo.

Él ahora baila a otro son, uno con una música que sólo él escucha. Está en su interior.

Mientras, yo aquí sigo intentando encontrar la primer nota de mi sinfonía. Cuando la tenga la llamaré “sinfonía para uno”. Hubo un tiempo en el que creí que la clase de música que te libera debe ser siempre para dos. Al menos ya dejé de buscar bailar con pareja. Igual era un fiasco. Siempre bailaban muy rápido, muy lento o de plano me pisaban o tiraban, mas nunca encontré con quien bailar al mismo ritmo, al mismo tiempo, con la misma cadencia, con la misma intensidad o alegría.

En éstas últimas palabras se asoma un dejo de nostalgia, irónicamente una chispa de alegría se está encendiendo, éste es el cimiento primero para construirle un monumento a mi libertad y, a manera de decreto: me libero con éste escrito de cualquier culpa, recelo, tristeza o vanidad. Ineludiblemente todos encontraremos nuestro destino.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: