Sobre el vandalismo en el Estadio Jalisco

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Por Gladys Trujillo

Clausurar el Estadio Jalisco por la violencia ejercida sobre elementos policiales por parte de “barristas” del equipo Guadalajara no resuelve gran cosa.

Tal vez merezcan una sanción por el sobrecupo, pero no son responsables de la violencia.

Es una mezcla de lo hecho (o de lo que no hicieron, mejor dicho) los actores involucrados.

-El municipio, que no adiestra a sus elementos en tareas de antimotines. No se les instruye para sacar a alguien que presenta conducta violenta. Usan la violencia y las barras responden igual.

-Abuso y problemas de autoridad mezclados terminan por dañar al grupo con menos integrantes. De ahí que la policía saliera perdiendo.

Para muestra el siguiente video.

-La seguridad del estadio, que no previó la contingencia del sobrecupo.

La señal más clara de la responsabilidad conjunta es que no existe un plan para suprimir brotes de violencia. Y no existe porque no se aplicó.

No hay un protocolo de seguridad, no hay una adiestramiento para los elementos, no hay un plan de detección de conducta inapropiada.

-Cuando la gente quiere hacer cosas indebidas, encontrará la manera de burlar la seguridad.- mencionó el Secretario del Ayuntamiento de Guadalajara, Jesús Lomelí.

Esa frase en específico, denota la incapacidad de las autoridades para regular a las barras de fútbol, al menos en el Estadio Jalisco.

Lo curioso es, que los vándalos que atacaron a los policías son integrantes de las barras de Chivas, donde el protocolo es más riguroso y prácticamente ha disuelto las barras en su estadio. Seguidores registrados, con tope en la venta de boletos y sin espacio especial para reunirse.

-(…) Una golpiza más que merecida, desde mi punto de vista, que se pudo evitar simple y sencillamente tratando igual a ambas barras, Si a una la dejaron meter hasta a sus chingada madre, pues a la banda de Chivas se le debe permitir también (…)- dice una de las publicaciones de las “Barras de Chivas. Alegan abuso de autoridad, y que a la barra de Atlas se les permitió la entrada de bengalas (que fueron las que iniciaron el problema, ya que están prohibidas). Sin embargo, en las imágenes registradas es la barra de Chivas la que usó bengalas y hasta el momento no hay señal de que la barra de Atlas hiciera lo mismo.

También hubo falta de sentido común. No se puede enviar a pocos policías a enfrentarse a un colectivo que en días de clásico se pueden contra por cientos.

Los detenidos no llegan a 20. Pero en las grabaciones se nota que sonmás de 20 los que atacan a los policías heridos.

¿La situación cambia si se clausura el Estadio Jalisco? No.

La solución está en la correcta capacitación de policías y de controladores de entrada, uso de cámaras.

Dice David Medrano, periodista de TV Azteca, que las bengalas son ingresadas en los estadios dentro de las cabidades de las personas que entran al estadio.

No estaría de más que alguien se plantara a la entrada del baño y de vista, checara quien saca objetos prohibidos.

Según el reglamento de la Liga MX, la barras no existen. Pero el truco del diablo es hacer creer que no existe también.

Sin una recomendación de la Federación Mexicana de Fútbol, para emitir un protocolo de seguridad ante este tipo de contingencias, será la misma situación que con el transporte urbano: se actuará hasta que haya uno o varios muertos.

 

 

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