Diario del desempleo: Día 1. Adiós al empleo

No es una ilustración puntual, pero fue justo lo que pasó dentro de mi cabeza

No es una ilustración puntual, pero fue justo lo que pasó dentro de mi cabeza

Por Gladys Trujillo

Las circunstancias me obligaron a renunciar. Entré a ese centro de entretenimiento infantil porque necesitaba la manera de tener mi propio dinero.

Pero luego de muchos malos compañeros y la presión del jefe me hicieron renunciar, bueno, eso y que mi amiga Laura me dio valor.

Por eso decidí irme.

Era frustrante pensar todo el día en la hora de la salida.  Además el hecho de que la desconfianza en el trabajo llegó al grado de que cada vez que cobraba un chicle, mi jefe abría la caja para corroborar que efectivamente había depositado la cantidad marcada en el comprobante, era lo más denigrante del asunto. Robar no está en mi lista de hábitos.

Y decidí también que no tomaría otro empleo que no estuviera relacionado con mi carrera (periodismo).

Porque si entre a este ex empleo fue por la desesperación de la falta de dinero. Para demostrarle a mi papá que ya había crecido y que era capaz de (medio) pagar mis cuentas.

Pero tuve demasiado. El ambiente laboral, mi frustración profesional, muchas cosas se complicaron y terminaron con la renuncia.

Además, Laura y yo tenemos un plan para no volver a tener que rendirle cuentas a algún jefe intransigente.

Conforme pase, daré reporte.

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