De campeones anómalos

En la final de vuelta, la sensación de optimismo para los americanistas no era la ideal ni la necesaria a sabiendas de cómo defiende Ricardo “Tuca” Ferreti  sus marcadores y su parado táctico. Las condiciones estaban puestas para que se conservara el marcador hasta que Damián Álvarez y Joffre Guerrón aumentaran la pizarra para los de Zuazua y se hiciera impenetrable su muro.

La luz del América vino de la banca, vino después de cambiar de actitud, luego que pisoteara al defensa puma Marco Antonio Palacios y se salvara de una tarjeta roja en Ciudad Universitaria, Michael Arroyo aportó la dosis de potencia e ímpetu.

Al consumar un robo de balón en la salida felina, condujo, hizo ver lento a Hugo Ayala quien no lo quiso tocar para evitar un penal y metió una raya que no pasó lejos de Nahuel Guzmán pero potentemente se metió para igualar el marcador global a uno.

Con la cuestión anímica a favor de los capitalinos finalizó un primer tiempo que dejaba abiertas las expectativas, había final.

Lo que pasó en la segunda parte es una mezcla de un juego llanero con emotividad pura y sí,  también hubo decisiones arbitrales que continuamente rodean los partidos de América. Las expulsiones de Burbano, Álvarez y el arquero Guzmán desencajaron a Ferreti, quien trataba de permanecer ecuánime en la banca visitante.

Pero antes estuvo el gol de Pablo Aguilar, cuando aún había partido y posibilidades para los norteños, un cabezazo certero se volvió en una parábola inaccesible y en el despertar azulcrema.

Arroyo y su viveza para lograr la expulsión de un siempre revolucionado Nahuel Guzmán, el connato de bronca entre Jesús Dueñas y Luis Ángel Mendoza, la frustración de Damián Álvarez fueron los ingredientes para que Oribe Peralta  tratara de salvar la temporada haciendo un gol de final, pero ya concluida minutos atrás.

Tigres no tuvo oportunidad y se volvió un partido predecible, el América se volvió a coronar en el fútbol  mexicano y así se volvió el en club más ganador con 12 títulos para superar al Club Guadalajara quien tiene 11 estrellas.

El pronóstico era reservado, nadie pensaba que las condiciones fueran tan claras para uno u otro, se pensaba más equidad, más pelea por la posesión del esférico, pero la balanza se cargó hacía el lado americanista por las decisiones arbitrales.

Otra final que no resultó normal para los de Coapa, otra final cuestionada…

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