Oaxaca, la violencia…

Nochixtlán 3Lo que sucede en Oaxaca es una réplica magnificada de lo que sucedió en Atenco. El infierno no se desató el domingo 19 de junio, se abrió en 2006.

Normalmente, para mí es más usual hacer publicaciones sobre boxeo y artes marciales mixtas. Primero porque me gusta, segundo porque mi pasión se volvió mi trabajo y en tercera porque, muy inconscientemente, creo en la justicia que hay en el combate cuerpo a cuerpo. Dejando de lado los jueces, lo que sucede en la superficie de combate y la verdad que ahí pasa es irrefutable a pesar de los resultados de los oficiales y los récords.

Y precisamente por esa justicia en la que creo es por la que me atrevo a escribir las siguientes líneas respecto a la represión violenta que sucede en Oaxaca.

Nochixtlán 2-Un Estado que se jacta de ser democrático no impone, dialoga.

-Un Estado que ya está deslegitimado por la violencia, no ejerce más violencia.

-Un estado democrático no reprime, permite la expresión de su pueblo para dar paso al primer punto, el diálogo.

-Un Estado que pretende hacer un cambio, empieza por la educación de sus propios dirigentes.

-Un Estado que pretende hacer un cambio no especula, investiga, propone y ejecuta, pero ejecuta acciones, no personas.

-Un Estado democrático busca la conciliación, no el caos.

-Un Estado democrático juzga conforme a derecho, no mata.

Es cierto que la disidencia no siempre es pacífica, que hay personas turbias involucradas que están lejos de respetar la convicción de las verdaderas intenciones del magisterio, pero no es labor del Estado lanzar la piedra y esconder la mano después, es deber del Estado investigar y actuar, no ejecutar antes de saber. Ni maestros ni civiles.

Lo que sucedió en Oaxaca sólo es una muestra más de que el Estado está lejos Nochixtlánde mantener el control de sus acciones, de su manera de reaccionar ante cualquier protesta y la intolerancia a las manifestaciones disidentes, a las que no se cuadren a lo que dictan sus reformas (algunos lo llaman terrorismo de Estado).

Un Estado que ya no es democrático y que mata al pueblo que pretende gobernar. Así es la vida en México. Ayer fue Oaxaca, ya fue Ayozianpa, ya fue Atenco, fue Tlatelolco… Las máximas de la ignominia de un Estado que ya no lo es.

Un Estado que desafía a la historia como el más violento de todos los tiempos y sin estar en guerra.

  1. Muestran, a todas luces, lo que realmente son, y han sido siempre

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