#PokémonGo, razones para no odiarlo o darle el beneficio de la duda

Doduo

Imagen tomada de Pokémon Go Gdl

Nunca faltan los detractores para cualquier cosa (tecnológica o no) que tiene éxito. Y así es como le está pasando a Pokémon Go, que es catalogado en ocasiones como juego peligroso.

Y es que tal vez lo más extraño es que sea un juego tiene mayor éxito entre la población veinteañera más que en cualquier otra. Recordemos que el juego fue lanzado para celebrar el 20 aniversario de la serie Pokémon, de aquel eterno niño de once años que le dio la vuelta a cientos de ciudades para convertirse en maestro Pokémon.

Esos mismos veinteañeros que son fanáticos del juego son los mismos que veían los episodios de las aventuras de Ash y Pikachu, deseando algún día poder salir a cazar pokemones.

Pidget

Alguien tiene hambre/Imagen tomada de Pokémon Go Gdl

Y ahora que pueden hacerlo, se ha creado cierto ambiente hostil contra el juego y quienes lo practican.

Pero bueno, no es como que Pókemon Go sea tan malo, ya que ha logrado en pocas semanas lo que ni el mismísimo y “revolucionario” Wii se propuso cuando fue lanzado: ha provocado que miles de jugadores se levanten de sus asientos y tengan un poco de activación física.

Salir a cazar pokemones, detectar pokeparadas, localizar cebos y hacer que los huevos de Pokémon se rompan necesita de un grado de activación física que ningún otro videojuego tiene. El jugador debe salir de su casa y caminar a cada locación para capturar y descubrir pokemones, recargar pokebolas (porque no son eternas) y hasta socializar. Si para encontrar una calle se debe preguntar, cuanto más para encontrar un Pikachu.

Señorita, hay una rata en mi comida/Imagen tomada de Pokémon Go Gdl

Señorita, hay una rata en mi comida/Imagen tomada de Pokémon Go Gdl

Hay un modo de juego que te da huevos que debes incubar para descubrir el pokémon que contienen, pero para hacer que nazca, el “gamer” debe completar cierto número de kilómetros de carrera o caminata.

Si bien hay “trucos” para agilizar la incubación, normalmente el maestro Pokémon debe andar un buen rato, cosa que no le debe costar trabajo porque si contabiliza la caminata de su caza diaria de pokemones, seguro el huevo hará eclosión al final del día.

La socialización es importante. Otros maestros Pokemón llegarán a la estación en que estás e inevitablemente habrán de platicar, después de todo, tienen muchos pokemones en común.

Cazando pokemones con el perro/Imagen tomada de Pokémon Go Gdl

Cazando pokemones con el perro/Imagen tomada de Pokémon Go Gdl

Han salido algunas notas donde hablan de mestros Pokémon que sufren trastornos de ansiedad o depresión, pero que han aprendido a manejar y superar al jugar Pokémon Go.

Y lo digo sin jugarlo, es pura apreciación.

No defiendo el juego porque no es la intención de ello (aparte, ni que Nintendo me pagara) pero aclararé que las críticas contra Pokémon Go me parecen desmedidas y hasta cierto punto desproporcionadas si se compara con otros videojuegos.

En FIFA juegas fútbol donde los únicos músculos que se ejercitan son los de los pulgares.

Atrapé una oruga/Imagen tomada de Pokémon Go Gdl

Atrapé una oruga/Imagen tomada de Pokémon Go Gdl

El que Pokemón Go se juegue en la calle es irrelevante porque un niño que juega con un PSP tiene el mismo riesgo de accidentarse o caer que un maestro Pokemón, el común denominador: la desatención en el camino. Y eso es de cada persona, no del juego.

Hay entrenadores Pokémon que se apoderan de las plazas importantes de su ciudad, juegan y luego limpian. ¿Acaso eso sucede cuando juegan Zelda?

Niña emprendedora por Pokémon Go

Niña emprendedora por Pokémon Go

El que sean más adultos que niños los que lo juegan responde a lo narrado arriba: es un juego de aniversario que su principal público ya anda en los veintitantos, esos mismos que tienen poder adquisitivo para comprar un teléfono 4G y descargar el juego con todas sus actualizaciones para jugarlo bien: el premio de ser un adulto productivo.

Así que lejos de “no tener vida” o ser “frikis” o “no tener nada qué hacer” hay que pensar que es un sector demográfico que paga por sus sueños de infancia y eso es bueno para los negocios y la economía en general.

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