Maestro bueno, maestro malo: Parte 2

Reconocimiento a buenos maestros por parte del Gobierno de México.

Reconocimiento a buenos maestros por parte del Gobierno de México.

Por Gladys Trujillo

Maestro bueno

Por otra parte hay maestros que merecen mención aparte debido a su profesionalismo y compromiso, pues contienen su molestia y frustración en nombre de su trabajo, con lo cual dejan una frase, una acción o una enseñanza que marca a los niños.

A continuación, una lista de maestros por los cuales vale la pena ir a la escuela.

Maestras de la Estancia Municipal Ferrocarril: Se encargan de los niños después de que completan su horario escolar, hacen un programa que complementa las lecciones de la escuela. Hasta los niños con más mala conducta aprenden a decir “por favor” y “gracias”, también se les enseñan modales. Los niños que van atrasados se ponen al corriente en sus lecciones de manera efectiva. A los más pequeños se les apoya en campos como lenguaje y psicomotricidad.

Maestro universitario que trabajaba sin cobrar porque tenía problemas burocráticos en la escuela, pero como era el único que se acoplaba al perfil de la clase que impartía, prefirió hacer su trabajo que pelear con la administración. Si eso no es amor al arte entonces no sé que lo es.

Maestro universitario que tiene dos doctorados y dos maestrías (aproximadamente). Son pocos los temas que no domina pero es experto en los que sí, no era del agrado de muchos porque en su clase de antropología solía decir enumerar todas esas verdades que a nadie le gusta escuchar, pero todas documentadas y con bases, incluso nos ofrecía los correos de los autores de sus fuentes.

No tuve muchos buenos profesores, pero esos son de los que no se anuncian con gran propaganda.

Si alguien conoce un buen maestro y quiere dejar testimonio de él, hágannoslo saber.

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Maestro bueno, maestro malo: 1ra parte

                                                                                    Maestro malo.

Ser maestro no debe ser fácil, los tiempos cambian y lo que antes se solucionaba con un jalón de pelo hoy puede resultar en una demanda, violación a los derechos humanos y la desaprobación pública.

Lo cierto es que los niños también cambiaron y es una gran reto encontrar un método que evite lastimar la salud mental y física de los menores que los eduque y discipline al mismo tiempo.

Hay profesores que lo logran. Otros no. Algunos ni lo intentan y regresan a la vieja usanza.

A ello no debería dárseles el día, o trabajo.

A continuación un alista de maestros (de lo cuales no escribiré nombre) que no merecen el día.

Maestra de 3er grado de primaria que lanzaba el borrador del pizarrón contra la cabeza de cualquier niño que según su criterio susurraba, aunque a veces sólo era su conciencia. Lo peor del caso es que en aquellos años tenía muy buena puntería.

Maestro de inglés de 2do semestre de prepa que no sabía pronunciar. Nunca pasamos del nivel básico, además era (o sigue siendo) pervertido. Gustaba de observar chicas con busto prominente aún con cuello de tortuga.

Maestro de español de 2do y 4to semestre de español. No había tanto problrma en que fuera malhablado aún cuando su encomienda era enseñarnos a usar más palabras. Tampoco lo era que para él todo se redujera a las partes íntimas femeninas. Tampoco que nos amenazara con reprobar al que lo había delatado por su soez vocabulario. Lo malo del asunto fue que se molestó como si lo que se decía de él fuera mentira, aunado al hecho, ofreció 20 puntos extra de calificación final al que le entregara la cabeza del delator. Era la preparatoria, no el Bronx de la películas.

Maestro corrupto de la clase de filosofía: Su clase no era la mejor del semestre, pero tampoco la peor, así que me pareció tonto cuando un compañero la reprobó. Más ridículo cuando me contó que había sobornado al profesor y que éste había aceptado. Pero los descubrieron gracias a un maestro que sospechaba de la acción y los acechó por un buen rato hasta que aguó el plan. Aún así, la intención es la que cuenta.

Y así hasta el infinito, maestros de acciones reprobables (y estas son de las más ligeras) que la única razón por la cual merecen ser mencionados es para ser denunciados por sus hábitos.

Especial Día del maestro

Por Gladys Trujillo

El 15 de mayo se celebra el Día del Maestro. Pero eso ya lo sabían. Lo que tal vez no sepan es la razón por la cual surge esta idea, al igual que algunos maestros, que a pesar de la ignorancia se toman el día libre, después de todo el motivo es obvio pues al margen de lo que podamos pensar sobre ellos o su labor, son la segunda mayor influencia en la vida de los escolares y en base a los conocimientos impartidos construyen la personalidad de miles de infantes.

La incógnita será resuelta.

El primer Día del Maestro fue conmemorado de manera no oficial en un pueblo de San Luis Potosí en honor  de un profesor local de nombre Isidro.

Sus alumnos le rendían tributo a las enseñanzas impartidas por el señor tanto dentro como fuera del aula; incluso adultos que tenían años de haber dejado la escuela acudían a la reunión.

Eligieron el día 15 porque como marca el onomástico (santoral) esta fecha está dedicada a San Isidro Labrador, con la intención de que la celebración  fuera doble: su santo y su labor como docente. Además, se le comparaba con el intermediario de Dios porque el maestro era un labrador de ideas.

Lo siguiente se considera coincidencia pues no hay bases documentadas que avalen el hecho, pues el 27 de septiembre de 19187, varios congresistas presentaron ante el pleno de la cámara la propuesta de hacer oficial la fecha que hasta el momento era especial sólo para don Isidro.

Al año siguiente, bajo el mandato presidencial de Venustiano Carranza, vio la luz de manera legítima el primer “Día del Maestro”.

¡Si existe el amor a primera vista!

 

No sé por que pero el sacerdote duro menos con su sermón. Fotografía de la página de la Arquidiósesis.

"No sé por que pero el sacerdote duro menos con su sermón". Fotografía de la página de la Arquidiósesis.

 

 Por Monserrat López

La verdad cuando llega el domingo, después de una semana exhausta, uno quiere descansar, tirar la flojera, quizá ver televisión o simplemente  dejar la vida pasar. Pero mi madre ya tenía planes para mí.

 Cuando el reloj marco las 5:30 p.m  escuche la dulce y melosa voz de mi madre:  -Hija tienes que ir a misa.

Al escuchar esas palabras, no solo se me acumulo la flojera de la semana, sino la del año entero; y con tal de no discutir con mi madre, me levante de mi cama, me puse los  zapatos, abrí la puertas de mi casa y me dirigí a la iglesia que esta a dos cuadras de mi casa.

Nunca había ido a misa de seis. Y mientras caminaba me pregunte “-¿Qué gente tan loca y enferma va a misa en domingo?”

Cuando llegue a la puerta del templo (muy temprano por cierto, aun faltaban quince minutos para las seis de la tarde) decidí sentarme las bancas de hasta atrás, como siempre, pero… por alguna razón extraña me seguí de largo sentándome a tres bancas del frente. Me senté, me santigüe y me enamore; si me enamore de aquellos ojos que se escondían detrás de unas gafas negras, de aquel chico que era alto y moreno y que para mi era la máxima interpretación de la perfección.

¡Wow!- me dije- ¡Bendita seas madre mía por mandarme a la iglesia a estas horas!

El chico era el que dirigía el coro, y para añadir mas a su perfección cantaba divino; yo no pude dejar de verlo y suspirar por él todo el tiempo.

Al salir de la iglesia me moleste demasiado, no se por que pero el sacerdote duro menos con su sermón, debió  haberse explayado mas, quizá una, dos o tres horas mas para poder verlo. Pero eso, jure que regresaría el próximo domingo para poder verlo.

Guadalajara de noche

Catedral

De noche en el centro de Guadalajara. Toma trasera de la Catedral Metropolitana de Guadalajara, desde la Plaza Liberación. Por Cecilia Valadez.

Cuando no hay que festejar

Por Gladys Trujillo

El 10 de mayo es sin duda una de las fechas más emotivas que se celebran al año pues todos tenemos una madre y todos (o la inmensa mayoría) la queremos y estamos dispuestos a dedicarle este día, al menos de palabra.

La cuestión es que cuando la madre ya no existe o no quiso ser parte de la vida del infante, es una fecha que resulta incómoda y dolorosa. Ya sea por muerte o abandono, cuando este personaje falta el desbalance en la vida de un menor es definitivo.

Hasta noviembre de 2009, la UNESCO tenía registro de 1.6 millones de huérfanos en México, detrás de Brasil con poco más de tres millones de niños.

La orfandad es relativa, hay quienes en realidad no tiene padres a causa de muerte, pero los hay también por abandono, otro término relativo también pues. aún con la presencia paternal, si a los pequeños no les son proporcionados los elementos necesarios para la supervivencia llámese comida, vestido, educación y servicios de salud entre otros, se considera abandono. Es indistinto vivir con los hijos o no, si no se les presta atención, son niños abandonados también. Estos niños tienden a presentar un retraso en sus habilidades cognitivas y emocionales debido a la falta de un apoyo moral y emocional que inculque todos los conocimientos que necesita un niño a edad temprana.

El gobierno tiene un plan para disminuir la mortandad maternal, pero sólo enfocado a las madres en el momento del parto, lo cierto es que hay muchas maneras más de perder una madre que nada tiene que ver con el alumbramiento que también necesitan apoyo oficial.

¿Qué será peor? ¿Tener una madre que te ignore o una que ha muerto? No creo  que exista alguien capacitado para responder algo tan grave, en todo caso, debería ser alguien que perdió una madre de la que no recibía cuidado y eso es demasiado personal.

Por otro lado nadie experimenta en cabeza ajena, una señora que tiene 72 años y perdió a su madre a los 12 dice: “Aún la extraño, si pudiera cambiar algunos de mis años por tenerla conmigo lo haría. Siempre me va a doler como el primer día”.

Hay quien celebra el 10 de mayo, pero también hay quien llora, no siempre las fechas célebres son felices y aún cuando deberían, no lo son del todo.

En la ma…

 

10 de mayo
En deshonor a la madre. Especial

10 de mayo. ¿Qué falta por escribir de este evento?

Todas las palabras al respecto han sido vertidas en cartas, canciones, tarjetas y un sinfín de demostraciones materiales de cariño hacia una madre (la originalidad y calidad de los mismos depende de la personalidad y habiliades manuales o de ingenio que quien obsequia tenga).

Nadie niega el sentimiento que le provaca su propia madre, dicho sea de paso que es una de las definiciones más dulces y emotivas de que se pueda tener registro.

El amor a una madre es innegable y por opinión popular sublime.

Entonces, por qué cuando se llega a un punto de furia tan irracional que es imposible contenerlo decimos: “¡Ya valió madre!” Frase que se usa generalmente para presagiar que algo no saldrá bien.

Igual que con “Me vale madre” para decir “No me importa”, pasando por el “Chingada madre” para expresar muchísimo enojo.

Estos insultos son tan viejos como nuestro vocabulario, ya de por sí plagado de errores.

Esta figura retórica se llama “disfemismo” que a propósito expresa malestar de manera despectiva u ofensiva. En ese caso no hay mejor manera de hacer notoria la molestia que provoca cualquier hecho en particular que usar la palabra “madre”, ya  que en forma contraria aplica su intensidad a las frases.

En este caso, una madre no vale madre.

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